lunes, 27 de julio de 2009

Un interesante julio

Julio de 2009 lo recordaré siempre como un mes de lo más interesante : tres días en las dependencias de Cosentino en Cantoria dejándonos inyectar en vena valores perdidos, ganas de mejorar el mundo sin otra gasolina que el orgullo del trabajo bien hecho, meritocracia y heroicidad; tras lo cuál una despedida de soltero y dos bodas, momentos singulares en los que nos encontramos con familiares y antiguos compañeros de los que la vertiginosa vida a veces y la más sincera voluntad la mayoría nos separó. Y yo...no dejo de sorprenderme...

No dejo de sorprenderme de esta tierra que no conoce término medio, que prefiere amar al sable y a la más obscena maldad. Tierra de héroes desconocidos que llevan sobre sus hombros la bajeza, chulería e ignorancia de cientos, tierra en la que esos héroes son ignorados mientras imbéciles e impostores son alagados.

No deja de sorprenderme la cantidad de catetos con carrera que son escupidos de las universidades y que representan la vergüenza para el colectivo profesional al que pertenecen.

No deja de sorprenderme que el servilismo, la resignación y el sillonball hayan sustituido al mérito, a la ambición por prosperar y al coraje necesario para hacerlo. Ni deja de hacerme hervir
la sangre el juicio implacable de los fracasados, frustrados por una vida insatisfecha, hacia aquellos que se enfrentan a esta de cara, tomando decisiones basadas en realidades en lugar
de en basura sensiblera, haciendo un sacrificio hoy para recoger frutos mañana, poniendo tierra,
kilómetros y lágrimas de por medio, y mirando al vacío de frente, sin vacilar, tapándose los oidos
para no escuchar las subnormalidades de mamelucos adiestrados por el prejuicio, el tópico, la cobardía.

Y así va esta tierra, así nos va. Los módelos a seguir no son los valientes, ni los decididos, ni los
innovadores, ni los ambiciosos, ni los que tienen visión de futuro, ni los independientes, ni los
arriesgados, ni los que se enfrentan al conformismo y la estupidez, ni los idealistas... el funcionario es nuestro modelo, el horario de 8 a 15, los 30 minutos de desayuno, la baja productividad, la exigencia inagotable de derechos y el poco cumplimiento de deberes, la ausencia de vocación profesional, el compadreo, la notoriedad... El pueblo se ríe del sabio transgresor ajeno a que sus hijos llevarán el lastre de sus risas.

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